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La Terapia Gestalt enseña, a través de la toma de conciencia, a deshacer los mecanismos interiores que nos empujan a conductas repetitivas e ineficaces para solucionar los problemas que se nos presentan. Es en la repetición de patrones inconscientes donde se encuentra el orígen de nuestras frustraciones; con la Terapia Gestalt nos hacemos más conscientes de lo que hacemos, de este modo, vamos desarrollando la habilidad para aceptarnos y para experimentar el "aquí y ahora" sin tanta interferencia de las respuestas fijadas del pasado. Con Terapia Gestalt podrás superar los conflictos y dificultades, mejorando la relaciones contigo mismo y con los otros y aumentando tu calidad de vida. La Psicoterapia Gestalt te ayuda a superar estados de Ansiedad, Depresión, Dependencia emocional, Baja Autoestima, Problemas de Pareja. Te permite conocerte mejor a ti mismo y encontrar nuevas herramientas con las que resolver las dificultades con tu familia, relaciones, pareja, amigos, trabajo, y todo lo que te está impidiendo disfrutar de tu vida, y así sentirte mas pleno, motivado y feliz.

lunes, 17 de marzo de 2014

Gestalt, psicoterapia emocional







"...sentir, reconocer mi experiencia, abrirme a las emociones que se me despiertan en relación con mi entorno y a los tonos emocionales con los que me trato a mí mismo/a, atendiéndolos, asumiéndolos como propios y encarando sus consecuencias, es lo que facilita que mi vida vaya adquiriendo el sentido que tiene y que quiero y puedo darle."

Cristina Nadal



Tlf.: 661304420
Psicóloga. Terapia Gestalt. Terapia de Pareja
C/Príncipe de Vergara, 264
Madrid 28016

miércoles, 19 de febrero de 2014

Estoy deprimido...





"Ayer nos sentamos a charlar yo y ”Mi Terapeuta”.
– ¿Qué te pasa?
– ¡No lo sé!
– ¿Qué sentís?
– Me siento mal y es diferente de lo que sentía.
¿Te duele?
– Muy poco, ahora.
– No es eso. ¿tenés miedo?
– En un momento pensé que sí. Todos mis seres queridos sugerían que eso era lo que me pasaba; creo que era lo que ellos sentían. No, no es miedo. Mirá, nunca lo sentí antes.
– Tratá de aumentar tu darte cuenta, de contactarte con tu sentir. Dejá hablar a tu imaginación. ¡Ahora! -Recuerdo a Inés cuando perdió su embarazo… Recuerdo a Cristina después de su separación… Recuerdo a Tito cuando lo conocí…
– ¿Cuál es el punto común entre ellos, en esos momentos?
– Estaban deprimidos… -¿Y bien?
– ¡Eso es!: estoy deprimido. ¡DEPRIMIDO!
Es fantástico, recién ahora me doy cuenta de que nunca antes había estado deprimido, real, auténtica y totalmente deprimido.
– ¿Cómo es estar deprimido?
– Siento que estoy en un larguísimo viaje, solo. En el camino hay piedras inmensas y profundos abismos que me impiden el paso… yo estoy absolutamente imposibilitado de actuar, no tengo fuerzas para levantar las piedras ni para saltarlos precipicios… Hace siglos que recorro este camino… Estoy muy cansado, me cuestiono si vale la pena seguir andando. Quiero imaginarme el final del camino y lo único que consigo ver es un sendero que se angosta hasta llegar a un cartel. El cartel dice:
ESTE ES EL FINAL
¡Eso es todo!
Me digo que no es posible… ¡Debe haber algo más! Miro el otro lado del cartel. Hay algo escrito.
REALMENTE ES EL FINAL
– ¿Qué final?
– El final, el gran final. -¿Es la muerte?
– Debe tener que ver con eso, pero no es el dejar de respirar, o de caminar o de latir; es peor. Es el dejar de sentir…
– Conéctate con eso, no abandones esa sensación. -En el camino, yo. Me dejo estar, de a ratos parado, en otros agachado, ahora rodando hacia abajo y cuanto más ruedo más pequeño me hago… Dejo de rodar… Estoy boca abajo y siento el peso de todo sobre mi espalda. Todo el mundo, todo el universo apoyado sobre mí y yo sin fuerzas para levantar una pluma…
– No hagas fuerza…
– Me aplasta… me aplasta… me agujerea… me traspasa.
– Seguí… -Tengo un gran agujero en mi pecho, se puede ver a través de él. Yo veo cómo el hueco se agranda. Soy más liviano. Floto. Estoy sin estar.
– Déjate flotar.
– Me dejo. De todas maneras, nada podría hacer para evitarlo.
– No se trata de que puedas o no evitarlo. Se tata de que respetes tu estado personal, se trata de no oponerte a tu realidad de hoy. Se trata de no interrumpir un proceso en curso. Se trata de dejar salir esta depresión, que si está, lo mejor es que se manifieste y se agote, para poder después pasar a tu siguiente momento.
– Sí…"

Jorge Bucay
"Cartas para Claudia"

lunes, 20 de enero de 2014

El deber de la felicidad




"Hay muchos caminos que conducen a la Sabiduría -dicen los sufíes orientales- cuando busquéis, buscad la alegría..." 

¿De qué sirve despellejarse los dedos escarbando sin parar la tierra de nuestro jardín para quitar las piedras? Acabamos agotados en vano: cuanto más excavamos más piedras aparecen! A pesar de todos mis esfuerzos siempre quedarán piedras en la tierra! ¿Y si reservara fuerzas para regar las flores? Incluso para plantarlas... aunque sea sobre las piedras. 


Serge Ginger "Gestalt, el arte del contacto"


martes, 3 de diciembre de 2013

El placebo y la psicoterapia son mejores que los antidepresivos para tratar la depresión - Entrevista a Irving Kirsch



Irving Kirsch y su equipo de investigación han sido los artífices de una prometedora y provocadora línea de investigación que ha puesto en tela de juicio la eficacia de los antidepresivos y que ha revolucionado la interpretación de los resultados de la literatura científica en depresión, cuestionando seriamente los modelos de enfermedad mental y la práctica médica habitual, basada exclusivamente en la intervención farmacológica para este tipo de pacientes (para más información ver: Irving Kirsch y la caída del mito de los antidepresivos). Aprovechando su próxima visita a España, Infocop ha realizado, junto con la SEPCyS, una entrevista a este conocido psicólogo, quien reflexiona sobre los últimos hallazgos en este campo y su repercusión en la práctica clínica. La entrevista original, en inglés, puede verse aquí.


lunes, 25 de noviembre de 2013

Re-hacerse


« Nada está perdido si se tiene por fin el valor de proclamar que todo está perdido y que hay que empezar de nuevo ».


"La esperanza le pertenece a la vida, es la vida misma defendiéndose."

 

Julio Cortázar

martes, 12 de noviembre de 2013

Convertirse en sí mismo






"Hay una parte de cada ser vivo que desea convertirse en sí misma, el renacuajo en rana, la crisálida en mariposa, el ser humano herido en ser humano sano. Eso es la espiritualidad."


Ellen Bass

lunes, 17 de junio de 2013

¿Cómo es la Terapia Gestalt?


"La Gestalt no resuelve, no aconseja, no juzga, no dice lo que debería de ser, no regaña, no compadece, no da recomendaciones, no da sermones. La Gestalt busca que cada quien se conozca a sí mismo, sea consciente de ser quien es, se acepte y se responsabilice de ser la persona que es. No es nada sencillo, requiere de mucho coraje dejar de depender de otros. Pero es la única manera de crecer. Como dijo Sarte, estamos condenados a ser libres. Tenemos que tomar decisiones todo el tiempo. Y, aún cuando no decidimos, ya estamos tomando la decisión de no decidir y somos responsables de eso."

Guadalupe, Gestalt Mar del Plata 



Tlf.: 661304420
Psicóloga. Terapia Gestalt. Terapia de Pareja
C/Príncipe de Vergara, 264
Madrid 28016

martes, 8 de febrero de 2011

Cambios y Transiciones


Necesitamos permitirnos hacer tránsitos.

El cambio no es inmediato. Hay que lidiar con la etapa de transformación, que implica el recorrido, el camino, el movimiento hacia. Sostener la angustia que nos invade en esa tierra de nadie del proceso de cambio.

La Terapia Gestalt lo llama el “impasse”, el “vacío fértil”. Allí nada es lo que era y lo por venir aún no se ha formado…

Podemos vivirlo con el vértigo del miedo a lo desconocido, o desde el sentimiento de aventura y desafío ante lo que está por llegar.


Alejandra

sábado, 5 de febrero de 2011

Terapia de Pareja

Terapia de Pareja from Psicóloga Alejandra Hernández Di Bartolomei

La Terapia de Pareja permite adquirir habilidades para comunicarse adecuadamente, trabajar en equipo para resolver los problemas y manejar constructivamente los conflictos. Estos factores son determinantes para crear, establecer y mantener una relación amorosa gratificante.
Las buenas relaciones de pareja exigen trabajo. El mejor elemento para predecir el futuro de una relación no es el amor que se tienen dos personas, sino la forma en que resuelven los conflictos y desacuerdos.
La comunicación es esencial en cualquier relación de pareja porque es a través de ella como podemos conocernos y comprendernos y, por tanto, amarnos. La comunicación deficiente en la pareja y la forma, muchas veces negativa, de afrontar los conflictos, constituyen los principales enemigos de la relación.
Se ha demostrado que la forma de comunicarse y de afrontar los conflictos predicen los problemas de la relación en el futuro, pero la pareja tiene la capacidad de prevenirlos o modificarlos ayudados por un profesional experto mediante la Terapia de Pareja.



Alejandra Hernández Di Bartolomei

Psicoterapeuta, Terapeuta de Parejas
Tlf.: 661304420
Madrid, Zona Chamartín 

psicologa@alejandra-hernandez.com
 

jueves, 20 de enero de 2011

El regalo del perdón



Al perdonar nos desprendemos del dolor y es en ese desprendimiento del dolor donde podemos liberarnos y encontrar nuestra sanación. Pero esto es difícil de hacer. Si hemos sido heridos o maltratados perdemos nuestro sentido de la dignidad y autoestima. Por eso es importante reconstruir nuestra confianza en nosotros mismos. Ese dolor encerrado nos mantiene en un estado de separación, alienados de nosotros mismos y de los demás. Cuando se trabaja en psicoterapia con el dolor, la rabia y el odio reprimidos, se crea el espacio para que crezca el perdón.
Perdonar es eliminar las barreras que nos mantienen aislados los unos de los otros. Éstas son difíciles de quitar porque al mismo tiempo que nos aíslan nos aportan una identidad, nos dan una sensación de seguridad y protección. Decir “perdóname” o “te perdono” implica para el ego dejar espacio a la blandura y la humildad, y es algo que no nos gusta hacer (o nos da miedo, lo percibimos como una amenaza). Perdonar a otros por los insultos, reales o imaginados, es debilitar la barrera entre el yo mismo y el otro”.
Sin embargo, perdonar es sobre todo un regalo que nos hacemos a nosotros mismos. Al perdonar nos liberamos. El perdón es aprender a ser compasivo y generoso. Pero perdonar no es olvidar. No se puede ignorar y menospreciar la profundidad del sentimiento implicado, la necesidad de comprender lo que sucedió, y el verdadero impacto que tuvo en nuestras vidas. Olvidar no supone necesariamente resolver, a veces simplemente el dolor está enterrado y surge en cuanto tiene oportunidad, causando más problemas. Olvidar sin perdonar tiende a crear más negatividad. Como dicen Eddie y Debbie Shapiro, en su libro “La sanación”: “El perdón supone pleno reconocimiento de lo que ocurrió y del efecto que eso tuvo sobre todos los implicados. Es una aceptación del dolor que ha causado y, al mismo tiempo, un desprenderse de las acusaciones al autor del daño”.
Perdonarnos a nosotros mismos
En la niñez tendemos autoinculparnos del daño que otros nos hacen. En situaciones de maltrato y abuso, muchos niños creen que el problema es que hay algo malo en ellos. Es como si el niño pensara “Tal vez me lo merezco. Debo haber hecho algo malo para que esto me ocurra”. Estos pensamientos se mantienen al hacerse adultos, dificultando nuestra vida y manteniéndonos en un estado de confusión y desesperanza.
Si somos los causantes del daño, la culpabilidad tiende a quedarse con nosotros, a mantenernos sumidos en el temor a nosotros mismos, impidiéndonos ser libres. Es como si abrigáramos la creencia inconsciente de que al autotorturarnos con la culpa, "pagamos" el daño de alguna manera. Es una manera de autocastigarnos. Sin embargo, la culpa no hace otra cosa que crear más sufrimiento e impedirnos avanzar.
Un primer paso para desarrollar el perdón a nosotros mismos es tomar consciencia de que ya no somos los mismos que éramos cuando cometimos el acto por el que todavía nos sentimos culpables. Esto no significa que lo que hicimos sea permisible. Al ser capaces de entender la ignorancia y la confusión a partir de las cuales actuamos, podemos aceptar nuestros errores y liberarnos de ellos con compasión.
Desprendernos de la culpabilidad que llevamos dentro nos permite respirar profundamente y dejar que la vida siga su curso. Tal como señala John Bradshaw “hasta que no aprendamos a perdonar, no podremos dar por concluido el pasado, y hasta que no demos por concluido el pasado no podremos ser seres humanos adultos y completos en el presente”.
Pero insisto, para que la curación sea profunda es esencial aclarar cuáles son los verdaderos sentimientos y trabajar en ellos. Desde ese punto de partida sí es posible sanar las heridas del resentimiento y la culpa que nos llevan a la separación y el aislamiento,; perdonar, perdonarnos y llegar a experimentar crecimiento, amor y una paz real.

lunes, 17 de enero de 2011

Ir al psicólogo

Te sientes mal. Es más, llevas tiempo sintiéndote mal. Te sientes triste con frecuencia, con ansiedad y angustia ante las situaciones cotidianas que vives como si “te pusiesen a prueba”. Todo se te hace un mundo, te cuesta ponerte en marcha por las mañanas, nada te motiva, parece que no haces nada bien. A la vez te culpas por sentirte así. Crees que no hay una razón de peso, pero desde hace ya bastante tiempo es como si no levantaras cabeza…

Tal vez te ha pasado que, como muchas otras personas, has intentado diferentes formas de poner fin a tu malestar. Has recurrido a la familia y has tenido innumerables charlas con amigos y con compañeros de trabajo, has leído libros de autoayuda, has intentado “distraerte”, has hecho el esfuerzo de plantarle una sonrisa a la vida.

Sin embargo estás empezando a sentir cansancio de no encontrar una solución, de no sentir alegría, tranquilidad, de no disfrutar realmente de las cosas, de no tener energía, de sentirte irritable, triste o malhumorado, de la sensación de estar desbordado y ver que nadie te entiende, de no encontrarle sentido a casi nada. Estás empezando a pensar que deberías buscar ayuda profesional, pero…

Aún siendo conscientes de su malestar, cuando algunas personas se plantean la posibilidad o la necesidad de “ir al psicólogo” es normal que tengan sentimientos contradictorios. Puede ser el miedo a lo desconocido, ideas negativas asociadas a la psicología, sentimientos relacionados con la propia imagen para el entorno familiar y social “pensarán que estoy muy mal”, “solo los locos van al psicólogo”, “si voy significa que soy incapaz de resolver por mí mismo los problemas”.

Es decir, al verse en la necesidad de una ayuda profesional de este tipo, al mismo tiempo que lo vislumbran con una esperanza de mejoría, muchas personas conectan con un sentimiento de fracaso y vergüenza, de inferioridad, como si “no fueran tan capaces como los demás” de resolver sus problemas.

Muchas personas encuentran difícil pedir ayuda cuando su rol ha sido siempre el opuesto: están acostumbrados a mostrarse fuertes y a ocultar sus sentimientos y a apoyar a los demás.

Todos estos pensamientos-sentimientos-creencias parecen alimentar la falta de autoestima que ya se encuentra bajo mínimos.

Ser consciente de todo esto, saber que es un bloqueo normal que forma parte del propio malestar, saber que se superará en cuanto se den los primeros pasos hacia una solución, ayudan a iniciar cuanto antes un proceso terapéutico que tiene como objetivo recuperar la sensación de control sobre la propia vida, recuperar la alegría y el disfrute consigo mismo y con los demás.

La salud es un estado de armonía en todos los aspectos de nuestra vida: física, psicológica, relacional, social y espiritual. Cuanto antes comencemos el “camino de la salud”, antes conseguiremos estar a gusto con nuestra vida y con todo lo que nos rodea.